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Conoce, elige y guarda mejor tus utensilios de cocina


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Dicen las abuelas mexicanas que “el diablo se esconde en los detalles” y cuando se trata de limpieza no podría aplicarse un mejor dicho. ¿Cuántas veces nos hemos enfermado del estómago aunque comamos en casa? ¿Qué estamos haciendo mal?

Conoce

Tipos de contaminación

Las cocinas son el lugar perfecto para que las bacterias se reproduzcan. Las condiciones conocidas como CHATTO (comida, humedad, acidez, temperatura, tiempo y oxígeno), están siempre presentes y no se monitorean adecuadamente. Generalmente se piensa que con lavar y desinfectar los ingredientes basta, pero los utensilios también pueden ser un foco de infección.

Existen 3 tipos de contaminación que pueden suceder si no existe extremo cuidado en la manipulación de utensilios, éstos son:

 

  • Contaminación física: Se produce por descuido y es provocada por la mano humana. Esta puede ser a través de basura inorgánica como plásticos y vidrios, o bien por materia orgánica como uñas, cabellos o sudor y saliva.
  • Contaminación química: Es aquélla provocada por insecticidas y productos de limpieza que pueden caer en los alimentos o permanecer impregnados en los utensilios.
  • Contaminación biológica: Incluyen elementos tóxicos de origen natural como toxinas propias de los alimentos, microorganismos o propiedades nocivas de los utensilios que reaccionan ante el uso.

 

Elige

Utensilios y sus distintos materiales

Probablemente conservas utensilios de cocina antiguos, pero su diseño y fabricación responden a ciertas preparaciones y disponibilidades. Algunos metales como el cobre y el plomo, maderas y plásticos merecen especial atención y una manipulación diferente.  

 

  • Maderas. Las naturales suelen encontrarse en muebles, repisas, cucharas, molinos, morteros, tablas para picar, ensaladeras y fuentes. Algunas tienen esmaltados que prolongan su vida útil, pero la realidad es que ésta termina cuando se comienzan a agrietar. Las abolladuras y roturas son lugares perfectos para que con la humedad almacenada y  con el tiempo, se generen microorganismos, por eso no se recomienda su uso en la cocina.  En caso de que tengas utensilios de este material lo recomendable es cambiar de ubicación los que se encuentren cerca de la tarja o al horno ya que al ser un material poroso también se dilata con el calor. Asimismo, es importante que se desechen los que estén viejos o rotos.

  • Metales: Al estar constantemente expuestos al calor, hay metales que pasan a la comida como el cobre. Las cazuelas, sartenes y refractarios hechos con éste y sin recubrimiento de acero inoxidable son peligrosos al calentarse. Estos se oxidan al cocinar en ellos alimentos muy ácidos y se genera una capa de corrosión verde llamada “verdillo” o “cardenillo”; que es tóxica si se ingiere. Otro metal que puede afectar la inocuidad de tus platillos es el plomo. Sobre todo cuando se encuentra en los recubrimientos o esmaltados de las cazuelas de barro pues con el uso y la fricción desgastan el barniz y éste se pega a la comida. El plomo es un metal que se puede almacenar en la sangre y producir fuertes afectaciones a la salud. Si vas a comprar cazuelas tradicionales identifica el tipo de barniz que tienen. Para ello revísalas con luz directa y si tienen un terminado tornasol quiere decir que contienen plomo.

  • Plásticos. Si englobamos en éstos algunas siliconas entonces tenemos que hablar de los empaques en tópers, contenedores de agua, refrigeradores y hornos. Si no se limpian y secan adecuadamente éstos pueden almacenar moho. Lo ideal es que tus utensilios de plástico sean de policarbonato o bien, de polipropileno, dos materiales de uso rudo que no absorben humedad.

 

También procura dejar de utilizar unicel o contenedores de poliestireno. Aunque por sí mismos son inocuos, su uso es extremadamente dañino para el ecosistema.

 

Guarda

Almacenamiento de utensilios

Organizar correctamente tus utensilios no sólo te devolverá unos metros de cocina sino que mantendrás en buen estado tus pertenencias. Los lugares de almacenamiento deben de estar al alcance de la mano, recibir buena luz y estar separados del suelo.

Evita usar cajas de cartón pues pueden almacenar larvas de insectos, polvo y ácaros, no son resistentes al agua y no protegen de los golpes a tus utensilios. También evita mezclar utensilios nuevos con aquellos que son de uso ornamental, éstos tienden a estar tratados de manera diferente para resistir al paso del tiempo, a los constantes cambios de temperatura o para contener alimentos ácidos.

 

La cocina aloja muchas reacciones químicas, la mayoría de ellas amables al paladar, pero hay otras que pueden afectar nuestra salud a largo plazo. En casa es imposible comprar y mantener un espacio de restaurante de alta cocina. Sin embargo, con cuidados básicos nos aseguramos de que lo que adquirimos va a durar por mucho tiempo siendo funcional e irreemplazable.

 

Por Daniela Casas

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