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¿Sazonadores artificiales o alternativas naturales?


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Los sazonadores naturales se han utilizado para potenciar el sabor de los ingredientes y preparaciones desde que la humanidad aprendió a cocinar. Agregar un sazonador a cualquier platillo lo convierte en algo especial, nos permite desarrollar nuestro toque personal.

En épocas antiguas, las personas viajaban kilómetros para conseguir especias. Muchos así terminaron de construir los sabores de sus cocinas nacionales, no importaba el riesgo que sus viajes implicaban y los hallazgos culinarios más importantes han persistido pese a las tendencias mundiales.

Actualmente, por la globalización, esto es menos complicado y más accesible para todos. Las grandes empresas notaron la inmediatez actual y encontraron una solución atractiva para quienes no tienen tiempo para cocinar desde cero: los sazonadores en polvo o cubos con sabor a caldo de pollo, res o verduras.

La industria de alimentos ha sido víctima de la sustitución de elementos naturales por productos altamente procesados y muy probablemente, dañinos a largo plazo.

Los sazonadores artificiales contienen glutamato de sodio, un compuesto que potencializa el sabor de los alimentos y los vuelve increíblemente deliciosos. Sin embargo, se ha comprobado que afecta las funciones cerebrales si se consume en demasía, por lo tanto, es considerado riesgoso para la salud.

Así como este aditivo hay otros que pueden mejorar el sabor o mantener frescos los sazonadores por más tiempo. La mayoría de éstos llega a las células de nuestro organismo provocando disfunciones orgánicas y, en casos extremos, favoreciendo la aparición de cáncer. Además, son altos en sodio, lo que ocasiona alteraciones en la presión arterial y la retención de líquidos.

A continuación, te sugerimos algunos elementos naturales que puedes utilizar como sustitutos y que resultan más baratos de lo que pensabas:

Prueba con combinaciones de hierbas aromáticas. Hierbas como el cilantro, albahaca, orégano, romero, mismas ayudarán a perfumar los platillos. Cómpralas de poco en poco, sécalas y almacénalas en frascos de cristal para alargar su vida útil.

Usa combinaciones clásicas de ingredientes. La “a la provenzal”, por ejemplo, te ayudará a sazonar platillos italianos. O comienza algunas preparaciones desde un “mirepoix”, un clásico francés que te ayudará a dar sabor y color. Si cocinas ingredientes regionales nuevos, no olvides que el estilo “a la mexicana” te da los ingredientes básicos que puedes ocupar.

Juega con las especias. Que el anís, comino, pimienta, mostaza, canela, azafrán y clavo no sean ignorados, algunas de éstas aportan sabores dulces, otras mentolados y otras picantes.

Para usarlas deberás martajarlas con un molcajete o un mortero pequeño, así se liberan los aromas de cada una. Encuentra tu combinación preferida y embotellala para que la tengas a la mano.

Usa el sazonador estrella: la sal. Aunque se recomienda ir de poco en poco al agregarla puede ser tu arma secreta en platillos salados y dulces. Hay muchas variedades que se acomodan a todo gusto y bolsillo.

En este artículo te decimos todo al respecto de este elemento básico en la cocina.

La manera de sazonar tus platillos va con el gusto personal, el estilo de cocina que quieras obtener y tus preferencias alimentarias; los sazonadores naturales, las mezclas de hierbas y especias, o las combinaciones clásicas, te pueden ayudar a adaptar tus platillos a lo que hay en la alacena, al mismo tiempo que cuidas tu salud.

Fuentes:

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