Biografía

Pablo Salas nació en Toluca, Estado de México. Es un cocinero que porta con mucho orgullo su origen y así lo externa en cuanta ponencia de algún congreso en México o el mundo le invitan a dictar.

Su carrera, principalmente autodidacta, alzó el vuelo hacia principios de 2004, cuando tomó las riendas de su primer restaurante, el cual adquirió por traspaso. El camino, siempre recuerda, fue arduo y el aprendizaje amplio, pues para 2008, al haber crecido su experiencia y haber resultado finalista en un par de concursos nacionales, inició un proceso de introspección en el que descubrió una gran riqueza gastronómica desaprovechada por muchos, incluso por él: la cocina de su natal Estado de México. Viajar por varios municipios de la entidad (algo que hace religiosamente cada mes hasta la fecha), comer, conocer cocineras tradicionales, nuevos ingredientes y recetas, forman parte del día a día de este cocinero, hoy convertido en uno de los mejores del país, dicho no solamente por la prensa especializada, sino principalmente por sus colegas cocineros, quienes le quieren y admiran.

De la mano de sus padres y de su hermano, el reconocido sommelier Francisco Salas, en septiembre de 2010 nació Amaranta, con el propósito de representar una gastronomía local que trasladara al comensal a esos recuerdos de la cocina de campo de la entidad y a los sabores de las comunidades tan diversas por suelos y climas, de uno de los estados más poblados del país. Como complemento para el concepto, Pablo decidió ponerle apellido a Amaranta y lo nombró: Amaranta, Cocina Mexiquense Contemporánea de Pablo Salas. Su constante trabajo y continuo compromiso como representante de la gastronomía mexiquense han logrado que haya sido incluido, desde 2014, en la lista The Latin America’s 50 Best Restaurants.

Es delegado del Conservatorio de la Cultura Gastronómica Mexicana (CCGM), es miembro del Colectivo Mexicano de Cocina, A. C. e imparte clases de cocina en diversos centros educativos de México. Está convencido que en la educación gastronómica de la actualidad puede estar la clave para la salvaguardia de los sabores de la cocina tradicional mexicana, los cuales se están perdiendo entre los cambios generacionales y la agitada vida moderna que cada vez nos aleja más de la cocina.