El color de la comida. Teoría y psicología del color en los alimentos

El color de los alimentos influye en nuestro apetito y sirve para evaluar su estado. Conoce el por qué y cómo se aprovecha en la industria alimentaria.

Cultura culinaria

Para empezar, es necesario preguntarnos qué es un color, a qué nos referimos cuando hablamos de colores. Bueno, pues en palabras de Juan Miguel Serres, subdirector de la imprenta barcelonesa Cevagraf: “Los colores no son más que un producto de la mente. El cerebro ve diferentes colores cuando el ojo humano percibe diferentes frecuencias de luz”.

Teoría y psicología del color

Entonces, ¿qué es la teoría del color? Es un área de estudio que indaga en la manera en que percibimos y experimentamos los colores, qué dinámicas existen entre ellos y cómo influyen en nosotros, en nuestras emociones y en nuestra comunicación.

Apoyándonos en el círculo cromático, podemos entender más a fondo algunas dinámicas y categorías de los colores. Por ejemplo, sabemos que existen tres colores primarios —que no se pueden conseguir mediante mezclas de otros colores—: rojo, azul y amarillo. Luego están los secundarios, que nacen de la mezcla de dos primarios y, después, los terciarios, que son resultado de la mezcla entre uno primario y otro secundario.

A partir de este esquema se pueden comprender mejor los tipos de relaciones armónicas que existen entre los colores y se puede escoger una paleta de colores para cualquier tipo de propuesta visual. Existen, cuando menos, la relación análoga (la combinación de colores vecinos dentro del círculo cromático), complementaria (usar los colores opuestos), la relación de triada (se usan tres colores equidistantes) o monocromática (variaciones en las características de un mismo color).

Esto nos da entrada, por fin, a la psicología del color. ¿Qué es eso? Es el área de estudio que se encarga de analizar los efectos que tienen los colores sobre nosotros y de qué manera pueden conducir o afectar nuestra toma de decisiones.

El círculo cromático nos permite comprender de mejor manera las relaciones armónicas que existen entre los colores.

El círculo cromático nos permite comprender de mejor manera las relaciones armónicas que existen entre los colores.

¿Qué tiene que ver el color con la comida?

Mucho. Todos hemos escuchado la frase “la comida entra por los ojos”. Y aunque gran parte de la información que percibimos con la vista a la hora de comer tiene que ver con el lugar, la compañía, la vajilla y cubertería, etcétera, lo cierto es que también buscamos colores llamativos, brillantes, apetitosos en nuestros alimentos. Los colores pueden decirnos mucho de un ingrediente, de un platillo, de una fotografía de ese platillo, de la personalidad de un restaurante, de la identidad de alguna marca y del tipo de cliente o consumidor al que apelan.

Aunque no deja de ser un fenómeno cultural que produce distintos resultados dependiendo de dónde se observe, tendemos a asociar los colores con otras ideas y los dotamos de significados que agregan a la experiencia culinaria. El verde, por ejemplo, se asocia con alimentación saludable, mientras que el rojo se asocia con el amor, la violencia, con el fuego. El amarillo, en cambio, se asocia con la felicidad, con la juventud, con el entusiasmo; a diferencia del azul, que suele confianza o tranquilidad. El naranja se puede asociar con la vitalidad, la sensualidad y el optimismo, aunque también se le relaciona con lo divino. Al morado, por otro lado, se le conecta con imaginación, nostalgia, productos de alta calidad y elegancia. El negro por su parte proyecta lujo, poder, autoridad, sobriedad y elegancia.

Bueno, bueno, ¿y la publicidad en los alimentos?

Ya vimos que los colores nos transmiten o provocan emociones. ¿Cómo utilizan eso algunas marcas? Veamos:

El rojo se puede ligar fácilmente a productos como Coca-Cola, a cadenas de comida rápida como McDonald’s o Wendy’s, pues ayuda a estimular el hambre y el flujo rápido de la gente, lo que agiliza el consumo y las ventas de estas cadenas.

El amarillo induce a comer rápido. Suele combinarse con el rojo, como en los casos ya mencionados, pero un par de ejemplos que dan más peso al amarillo en su imagen son Burger King y Carl’s Jr.

El verde, como ya vimos, se asocia con la comida saludable, con lo fresco, con el buen gusto. Algunas cadenas que lo utilizan son Starbucks y Subway.

El color también es un gran indicador para saber el estado de la comida, para valorar su calidad y su frescura. Además, la consistencia de color en los productos nos habla también de calidad en la elaboración y de su constancia en los ingredientes.

¿Hay algún color que preferirías evitar en tu comida?

Por Ulises Granados

Fuentes consultadas:

Bermúdez M, Andrés F., “Teoría del color en la fotografía de alimentos”, Andr3sf, (25/5/2020).

Villanueva, Manuel, “¿Qué es la teoría del color en la cocina?”, Chaofan, (22/4/2023).

Serres, Juan Miguel, “La teoría del color. Mezcla aditiva y mezcla sustractiva”, CEVAGRAF Blog, (20/4/2021).

Llasera, Jaime, “Psicología del color. Qué es y cómo escoger el mejor para tu marca”, Imborrable, (27/1/2021).

Vega, Griselda, “Medición de color en alimentos para una mejor calidad, consistencia y apariencia”, The Food Tech, (16/2/2022).

Redacción, “Psicología de los colores. El color en la comida rápida”, Grado Marketing, (s/f).

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