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El pan de muerto, una tradición deliciosa


Fecha:29 de octubre de 2018

Autor: Culinaria Mexicana

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El pan de muerto es un pan ceremonial que se prepara en México para conmemorar el Día de Muertos o de Todos los Santos, celebración que tiene lugar los días 1 y 2 de noviembre, aunque dependiendo de la región puede empezar desde el 28 de octubre y durar hasta una semana.

Esta confección de la panadería mexicana se utiliza para adornar la ofrenda que, a manera de altar, se coloca en los hogares mexicanos para honrar a familiares y amigos fallecidos. La ofrenda suele constituirse por agua, flores de cempasúchil y los alimentos y bebidas favoritos del difunto, así como papel picado, calaveritas de azúcar y chocolate, velas o veladoras, sal, incienso y, por supuesto, el típico pan de muerto.

Un poco de historia

Las ofrendas de Día de Muertos se remontan a la época prehispánica. Fray Diego Durán cuenta que en el ritual nahua existían dos fiestas dedicadas a los muertos: Miccailhuitontli o fiesta pequeña de los muertos y la fiesta grande de los muertos. En estas celebraciones, además de honrar a los muertos, se honraban los ciclos agrícolas, para lo cual se hacían ofrendas, oblaciones y sacrificios. Las crónicas relatan que cuando los españoles vieron este ritual en el que se sacrificaban humanos y se ofrecían los corazones como regalo a los dioses, decidieron suplirlos con panes espolvoreados de azúcar pintada de rojo.

Ahora bien, en lo que hoy se conoce como España, el pueblo también creía en el “más allá” y honraba a los difuntos de distintas maneras, sobre todo con poemas, cantares, refranes y dichos; además de que la religión cristiana y católica mantenían vigentes las tradiciones del Santo Oficio.  Así, la tradición del Día de Muertos es el resultado del sincretismo entre las culturas hispánicas y prehispánicas, es decir, un resultado del mestizaje.

Variedades

Durante octubre y la primera semana de noviembre, México se inunda con el aroma de las flores de cempasúchil y la mezcla de harina, canela, flor de azahar y anís que nos ofrecen los panes de muerto. Pero en cada región del país se acostumbran a preparar de diferentes maneras:

  • En la Ciudad de México y el centro del país, el pan de muerto es redondo, elaborado con una masa fermentada. Su característica es que se adorna con la misma masa, colocando una bolita de pan en la parte superior -que simboliza el cráneo- y cuatro rollitos de masa -que simbolizan los huesos-. Su elaboración incluye ingredientes como agua de azahar, ralladura de naranja y un poco de anís. Al sacarlo del horno se espolvorea con azúcar blanca.
  • En el Estado de México, el pan típico para estas fechas se llama “muertes”. Está hecho con una mezcla de yema de huevo, canela y masa dulce, y tiene forma humana.
  • En la región de Tixtla, Guerrero, se elaboran panes conocidos como “almas”, “burros”, “conejos”y “patas de mula”. Todos llevan azúcar y se ponen en las ofrendas dedicadas a los niños.
  • En Oaxaca se elabora un pan redondo y esponjoso, al cual se le realiza una incisión en medio para que al hornearlo tenga forma de corazón.
  • En la Huasteca hidalguense la celebración de los muertos se conoce como “Xantolo”. En esta festividad se elabora un pan de muerto con forma humana que suele acompañarse con chocolate para beber.
  • En el Valle del Mezquital se hacen panes decorados; antropomorfos, con cabecitas, manos, huesos y hasta pezuñas de animales; llevan pasta pintada de colores vivos, ajonjolí espolvoreado o una especie de fondant multicolor.

En el resto del país se elaboran otros tipos de pan con distintas  técnicas y decoraciones. Algunos son confecciones diseñadas sólo para esta época del año, y otros, adaptaciones de otros panes que dotan a las recetas de la panadería tradicional mexicana de simbolismo que sin duda, no sería lo mismo sin el delicado sabor del pan de muerto.

Si quieres aprender a prepararlo conoce todas las recetas aquí.

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