Las sopas de hongos se elaboran entre julio y septiembre, que es la época de lluvias en los estados del centro del país. Existe una tradición arraigada de estas sopas en los estados de Michoacán, Estado de México y en la ciudad de México, donde se hacen por lo general de dos formas: los hongos silvestres se saltean con cebolla y se cuecen con epazote en un caldo claro de pollo, o el caldo se muele con chiles anchos o guajillo, dando como resultado una sopa picosita ideal para las tardes lluviosas con ese frío tan ligero que queda después de que ha pasado la lluvia.
Actualmente, las cosas han cambiado y con frecuencia encontrará la sopa hecha con champiñones o setas, que son hongos cultivados. La sopa original que elaboran los campesinos indígenas contiene variedades silvestres cultivadas, como los hongos enchilados, pambazos, yemas, señoritas, patitas de pájaros, tejamaniles e incluso morillas.
Durante la temporada de lluvias es interesante visitar el mercado de La Merced, en la ciudad de México, para conocer la sección donde llegan a comerciar todos los recolectores de estos hongos. En general los venden por montoncitos y no necesariamente por kilo.
Procedimiento
Licue el jitomate y los chiles con 1 taza de caldo de pollo, cuele y reserve.
Caliente el aceite en una cazuela y fría la cebolla durante 2 minutos; agregue el ajo, los hongos y cueza por 5 minutos más.
Añada el licuado de jitomate y chile, cueza por 2 minutos y enseguida agregue el caldo de pollo restante, la rama de epazote y la sal; deje que hierva a fuego medio durante 10 minutos y retire del fuego. Pruebe de sal y ajuste en caso de ser necesario.
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