El amaranto: alimento del futuro

El amaranto es un producto originario de Centroamérica que se cultiva desde la época prehispánica por sus cualidades nutrimentales y como elemento simbólico en la cosmovisión mesoamericana.

De acuerdo con hallazgos arqueológicos en Tehuacán, Puebla y Tlapacoyan, Estado de México, este alimento se aprovecha desde hace más de 7 000 años. Además de ser aprovechado como alimento, estuvo presente en ceremonias relacionadas con la fertilidad, el ciclo agrícola y la religión, razón por la que fue severamente penado por los españoles.

 

En aquel entonces, la planta se utilizaba como verdura, y en la preparación de tamales y tortillas; con los granos se elaboraba una harina que servía de alimento en viajes o recorridos largos, mientras que, amasada con maíz molido y miel de maguey, también se construían figuras que simulaban pequeñas estatuas de las deidades.

Contenido nutricional del amaranto

Esta planta perteneciente al género Amaranthus, de la familia Amaranthacea, ha sido revalorada por su contenido nutricional, fácil procesamiento y ventajas agronómicas, entre ellas, su tolerancia a suelos pobres y salinos, climas semiáridos y condiciones desfavorables del medioambiente.

Además de ser de fácil acceso, este alimento es ampliamente recomendado en la dieta diaria por su alto contenido en proteínas; además, cuenta con vitaminas A y C y del complejo B, así como con altos índices de ácido fólico, calcio, hierro, fósforo y aminoácidos. 

Su ingesta está recomendada a personas con hipertensión, enfermedades cardiovasculares asociadas a hiperlipidemias, diabetes y para la prevención de algunos cánceres.

Por éstas y otras propiedades, el amaranto es parte de la dieta de los astronautas desde 1985 y se le inscribe entre los 36 cultivos más prometedores del mundo para el consumo humano.    

Un recurso de fácil aprovechamiento

Las hojas de amaranto se pueden aprovechar hervidas, crudas o como ensalada, y su semilla se utiliza en golosinas como mazapanes o alegrías; en suplementos alimenticios, productos dietéticos como harinas, atoles, hojuelas, panqués, gelatinas y licuados.

Mientras tanto, la industria obtiene materia prima alimenticia para enriquecer harinas, concentrados, aceites, almidones; es útil para la cosmetología y la farmacéutica, y sus flores púrpuras son utilizadas en las ofrendas de Día de Muertos.

Actualmente, en México se han generado variedades que, en condiciones adecuadas, pueden producir de 3 a 5 toneladas por hectárea y son Guerrero, Estado de México, Tlaxcala, Michoacán y Oaxaca, los líderes de su producción.

En el centro de México dicho alimento, del que más de uno se siente orgulloso, se disfruta en una barra endulzada con miel y pasas que se vende empaquetada hasta en los lugares más recónditos. Sus vitaminas y precio accesible la ponen al alcance de todos los bolsillos; no olvides consumirla con regularidad, tu cuerpo te lo agradecerá.

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