El Ramadán y sus delicias: qué alimentos comer después del largo ayuno

La celebración del Ramadán exige el largo ayuno, pero, una vez terminado, los fieles pueden degustar alimentos preparados en exquisitos platillos. Conoce más sobre las tradiciones culinarias que lo acompañan.

Cultura culinaria

Cada año más de mil 500 millones de musulmanes en todo el mundo celebran el Ramadán, una de las principales festividades de la religión islámica, ligada irremediablemente a la cocina. Si bien lo más importante de esta celebración a nivel espiritual es el ayuno, lo cierto es que en ella también reluce la amplia y deliciosa gastronomía de Oriente Medio y el mundo árabe.

En esta entrega de Larousse Cocina conocerás el significado histórico y espiritual del Ramadán, así como las tradiciones culinarias que lo acompañan.

Qué es el Ramadán

El Ramadán, noveno mes del calendario islámico, conmemora la fecha en la que el profeta Mahoma tuvo la primera de varias revelaciones de Allah (Dios), contenidas en el libro sagrado del Corán. Durante este periodo que se adelanta 12 días cada año, los musulmanes deben orar de manera especial, reflexionar en torno a sus acciones, perdonar y ayudar a sus semejantes y, sobre todo, cumplir con el riguroso ayuno del Ramadán.

El ayuno realizado en esta celebración inicia en la noche de luna creciente y termina en la noche de la próxima luna creciente, es decir, un periodo de 29 a 30 días cada año. En 2023, por ejemplo, el Ramadán se realiza del 22 de marzo al 21 de abril. Durante estos días,  los musulmanes no pueden comer ni beber agua desde que sale el sol hasta que se oculta.

No obstante, mientras el sol permanece oculto, el ayuno se rompe y las mesas musulmanas ofrecen las más exquisitas viandas y los platillos tradicionales del Ramadán.

Delicias del Ramadán

Aunque la gastronomía de Medio Oriente y del mundo árabe es, de por sí, muy amplia y variada, durante el Ramadán se preparan platillos distintivos que en ocasiones se adaptan a los recursos disponibles en cada región. No se trata de un solo banquete en el que todos se harten en una sentada, sino de una serie de momentos de disfrute y convivencia familiar distribuidos en distintas horas de la noche.

La primera comida de Ramadán que se sirve al caer el sol se llama iftar. Consiste, generalmente, en algo dulce y ligero, a manera de desayuno, como es el caso de los dátiles acompañados de agua, yogurt o leche, o bien de jugos naturales o algún batido de frutas. Solos o rellenos con nuez o coco rallado, los dátiles son ricos en fibra y vitaminas, y disminuyen la sensación de hambre.

En este enlace de Larousse Cocina puedes encontrar recetas con dátiles.

Más tarde aparece en las mesas uno de los platillos más representativos del Ramadán a nivel mundial: la sopa harira. “Sin ella no hay Ramadán”, dicen. Ésta se elabora con carne de pollo o res, garbanzos o lentejas, verduras y especias. En Marruecos suele complementarse con panes como el malawah y también con dátiles, higos o un dulce llamado chebaquia, elaborado a base de harina, almendra y anís.

Encuentra en nuestra sección de recetas esta deliciosa Tartaleta de frutos secos. Fuente: Archivo gráfico de Larousse Cocina.

Encuentra en nuestra sección de recetas esta deliciosa Tartaleta de frutos secos. Fuente: Archivo gráfico de Larousse Cocina.

La mesa de dulces del Ramadán

Extensa es la oferta de dulces en el mundo árabe, y el Ramadán es la ocasión perfecta para concentrarse en su elaboración. Algunos de los más comunes son el baghrir, crepa árabe esponjosa con mantequilla y miel; el gatayef, empanadas rellenas con nuez o queso; y el bamieh, especie de churros con azafrán sumergidos en almíbar.

La última comida de la noche de Ramadán, previa a la salida del sol, se llama suhur. “Coman el refrigerio de la madrugada, porque en él hay bendiciones”, dijo Mahoma con respecto a este alimento que precede a las oraciones finales de la noche. Puede ser similar al iftar o tratarse de algún patillo con carne y verduras al vapor, pues la energía que éste proporciona acompañará a la persona durante las largas horas del ayuno.

Como has podido apreciar, el Ramadán implica para las familias musulmanas, en especial las mujeres, no solamente largas horas de abstinencia, sino un arduo trabajo en la cocina. Es también, para los no musulmanes, la ocasión perfecta para conocer y disfrutar de la exquisita gastronomía del mundo árabe.

 

Will Rodríguez

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