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La capirotada, ¿postre o platillo popular?


Fecha:22 de octubre de 2019

Autor: Culinaria Mexicana

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La capirotada es una preparación típica que se elabora a base de piloncillo, pan, almendras, pasas y queso de mesa o Cotija, según las preferencias. Tradicionalmente se acostumbra a comerla en temporada de Cuaresma, pero se puede encontrar en cualquier época del año, en distintas regiones del país.

A pesar de que es un alimento muy antiguo, no se sabe con exactitud desde cuándo se prepara o quiénes fueron los creadores, aunque se dice que fueron los españoles quienes comenzaron con la preparación que, en un principio, consistía en empapar diversos alimentos, ya fueran dulces o salados.

En Michoacán, uno de los estados que presume ser el creador original de esta deliciosa preparación, existen muchos tipos de capirotada con más o menos los mismos ingredientes: pan tostado o frito en manteca de cerdo, bañado con miel de piloncillo, pasas y queso. A partir de esta base, se le agregan algunos frutos secos y otras delicias que van desde los dátiles, hasta el plátano macho.

Además, en este estado la capirotada se prepara en una olla de barro que se forra por dentro con una capa de tortillas de maíz para que protejan las rebanadas de pan y no se quemen durante la cocción, aunque cabe destacar, éstas no se sirven al comensal.

En Chihuahua existen dos variedades, la primera es muy similar a la que se sirve en Michoacán, mientras que en Valle de Allende y otras partes del estado se hace una con buñuelos delgados o sopaipillas, en lugar de rebanadas de pan. Mientras que la miel de piloncillo se aromatiza con clavo, canela y anís.

Colima es otro de los estados en donde se juega con lo dulce y lo salado del platillo. En este caso, hace con un pan especial de agua y sal este se dora y fríe para después acomodarlo en capas dentro de una cazuela; posteriormente, se baña con miel de piloncillo y se espolvorea queso y pasas. Su peculiaridad consiste en que la miel contiene jitomate y cebolla picados o rebanados, previamente fritos o crudos, que se cuecen en ella.

En este mismo estado se elabora la capirotada de leche, hecha con bolillos, pasas, almendras y bañada con leche, azúcar, canela, yemas de huevo y vainilla.

Otra capirotada muy peculiar es la que se prepara en Jalisco con rebanadas de pan frito bañadas con almíbar de leche preparada con canela, pimienta negra, clavo, pasas, almendras, nuez, azúcar y piloncillo; entre capa y capa se acomodan los frutos secos con rebanadas de jitomate y se adorna con queso añejo o Cotija para después hornearse.

En algunas regiones de Zacatecas lugar, los panes que la conforman se fríen en manteca para después bañarlos con frijol y queso. Hay quienes le espolvorean orégano seco.

Finalmente, en Nuevo León, este platillo se acostumbra en cuaresma y se prepara con bolillos fritos en manteca de cerdo, miel de piloncillo con pasas, cebolla, jitomates y queso fresco de cabra.

A pesar de las variaciones, la que casi todo mundo prefiere, es la combinación dulce. Aunque es interesante saber que existen otros estilos de hacerla. Platícanos en los comentarios si en tu comunidad elaboran una capirotada diferente y cuál es su particularidad.

Fuente:

Muñoz Zurita, R., (2012). Diccionario Enciclopédico de la Gastronomía Mexicana, Ciudad de México, México: Larousse.

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