Bebidas azucaradas ante la alza de precios

Las bebidas azucaradas representan un riesgo para la salud y un golpe a la economía familiar y al medio ambiente. Sin embargo, aun cuando el precio de los refrescos embotellados es cada vez más alto, la demanda continúa siendo exitosa y generalizada en todos los sectores de la población. ¿A qué crees que se deba?

De acuerdo con cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), el mexicano promedio consume 163 litros de refresco al año, algo así como 459 latas. Esta cantidad es superior en 45 litros al promedio de los Estados Unidos, y 7.3 veces más que el promedio mundial (la cifra no incluye jugos).

En los supermercados podemos encontrar una gran oferta de bebidas azucaradas. Fuente: Archivo fotográfico de Larousse Cocina.

En los supermercados podemos encontrar una gran oferta de bebidas azucaradas. Fuente: Archivo fotográfico de Larousse Cocina.

Gran parte de los gastos gubernamentales de salud pública son destinados al tratamiento de padecimientos relacionados con la obesidad y la diabetes, las cuales cuentan, entre sus principales causas, el consumo inmoderado de bebidas azucaradas. El gobierno ha intentado reducir las estadísticas de consumo mediante el alza de impuestos a las materias primas, pero es obvio que eso no ha sido suficiente.

Las bebidas azucaradas: ¿motivos o pretextos?

Entre los motivos ─o pretextos─ de la gente para continuar consumiendo bebidas azucaradas pese a su elevado precio, podemos distinguir los siguientes:

  1. La escasez o la mala calidad del agua potable en los hogares mexicanos.
  2. Es una costumbre de fuerte arraigo para acompañar cualquier comida o para consumirse sola.
  3. Una especie de adicción o vicio debido a la segregación de dopamina que produce.
  4. La amplia y eficaz distribución en todo el territorio nacional.
  5. El sabor es muy bueno.

Pero veamos qué dicen los expertos. En su artículo titulado ¿Por qué tomamos tanto refresco en México? Una aproximación desde la interdisciplina, Florence L. Théodore, Ilian Blanco García y Clara Juárez Ramírez, investigadoras del INSP, argumentan que “no es fortuita la ubicación de México entre los países del mundo con mayores niveles de consumo de refrescos”.

Los refrescos son uno de los elementos indispensables en las comidas de muchas familias mexicanas.

Los refrescos son uno de los elementos indispensables en las comidas de muchas familias mexicanas.

Relación entre las bebidas azucaradas y el daño ambiental

Independientemente de las consecuencias del consumo de bebidas azucaradas en el organismo, la mencionada investigación hace hincapié en el grave daño ambiental de su producción. Las bebidas azucaradas requieren exageradas cantidades de agua extraída del subsuelo, lo que genera cada día una reducción en los niveles del manto freático, así como de los pozos, manantiales y arroyos.

De igual manera, es alarmante el daño ambiental provocado por la basura que generan los envases y empaques de este tipo de productos. Y este problema no sólo afecta a México, sino a todo el planeta.

Hasta en los países más desarrollados del mundo, donde podemos inferir que existe una generalizada conciencia ecológica, el consumo de refrescos y bebidas azucaradas continúa latente. Quizás la diferencia entre esos países y el nuestro sea la concientización del problema y la capacidad de controlar y reciclar la basura.

Las bebidas azucaradas y la identidad

Retomando el tema del consumo, Théodore, Blanco y Juárez identifican el consumo de bebidas azucaradas como elemento de identidad y práctica de socialización. Por ejemplo, los trabajadores hacen pausa en su jornada laboral para tomar el refresco, socializar y retomar energías para continuar.

El alto consumo de refresco en México no es fortuito y deriva de un conjunto de procesos políticos, económicos y sociales que permitieron un acceso generalizado al refresco, anteriormente una bebida de la élite, señalan.

Habrá, seguramente, quienes consuman refrescos y bebidas azucaradas por una sensación de pertenencia o estatus, aunque sea de manera inconsciente. En los hogares más pobres podrá faltar la leche, pero no un refresco…

De cualquier manera, no debemos pasar por alto la adicción provocada por el azúcar. Esto explicaría de manera directa por qué pasamos por alto el precio a la hora de comprar una bebida azucarada.

Por Will Rodríguez

Fuentes consultadas:

Ciencia y Tecnología para el Desarrollo Sostenible (CIATEJ), “Bebidas embotelladas (agua y refrescos) y hielo”, Leonel Hernández Mena. (05/09/22)

CNN Español, “¿Qué hace que los refrescos sean tan adictivos?”, Lisa Drayer. (05/09/22)

El Universal, “México, campeón mundial en consumo”, Teresa Moreno. (05/09/22)

Inter disciplina, vol. 7, núm 19, “¿Por qué tomamos tanto refresco en México?”, Blanco-García, Florence, Juárez-Ramírez. (05/09/22)

Universidad Veracruzana, “¿El azúcar es una droga?”, Del Toro, Hernández Rojas y Méndez Bolaina. (04/09/22)

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