Evita el ‘mal del puerco’ con estos tips

En la oficina, en la escuela y hasta en la casa hemos sufrido del mal del puerco, un cuadro de singulares síntomas contra los que es difícil luchar.

Este fenómeno, también conocido como somnolencia postprandial o marea alcalina, es común después de comer en exceso. Conoce aquí cómo evitarlo.

 

¿Qué es el mal del puerco?

Es una sensación de cansancio que se presenta después de ingerir muchos alimentos y afecta principalmente a la concentración. Este fenómeno se debe por un alto consumo de carbohidratos y grasas que elevan la glucosa en la sangre interfiriendo en las funciones del sistema nervioso. En el momento en que se hace la digestión de los alimentos, el pH de la sangre suele ser más alcalina.

 

Se creía que la sangre era utilizada por el sistema digestivo para poder funcionar dejando al sistema nervioso con poca sangre para llevar oxígeno al cerebro. Sin embargo, esta teoría se descartó después de observar que los deportistas aprovechan toda la sangre en los músculos y aún así la actividad del cerebro seguía siendo la misma.

 

Tips para evitar la marea alcalina

La dieta es la primera causa de este mal que nos hace cabecear y perder la concentración. Para ganarle a esta lucha, aquí los consejos para que no caigas en sus garras.

 

1. Menos “carbos” y grasas

Las grasas y los carbohidratos son la principal causa de que esos ojos te pesen después de comer. La solución está en moderar su consumo o añadir alimentos ricos en proteínas como carnes y pescados o verduras ricas en fibra. Ambos alimentos te ayudarán a ralentizar la absorción de grasas y carbohidratos simples.

 

2. ¿Un cafecito?

Los alcaloides como la cafeína y la teína, en el café y té respectivamente, son otra solución que podría evitar a que el sueño nos invada. Te lo puedes preparar ligero o si no eres muy fan de estas bebidas, opta por un refrescante vaso de agua.

 

 

3. Caminar un poco

Caminar es una gran solución para ayudarle al cuerpo a digerir todo lo que ya comiste. Asimismo, hacer este pequeño ejercicio —idealmente de 10 a 15 minutos— te ayudará a despejarte y a estimular tu sistema nervioso.

 

4. Ok, una siesta

Una siesta (discreta, sin que te vea el “jefe”) es una solución práctica si ningún consejo anterior te funcionó. Debes recordar que ante cualquier signo del famoso mal de puerco, tu cuerpo está más concentrado en digerir que en pensar y por eso debes detener un poco lo que estás haciendo si pone en riesgo tu seguridad o la de otros.
 

Si la somnolencia postprandial es recurrente y ya creaste fama por echarte a dormir, lo mejor será acudir con un especialista para detectar la razón de esa frecuente necesidad de dormir.

 

Por Miguel Guzmán

 

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