Vino naranja: una joya enológica por explorar

Tinto, blanco, rosado… estos son los colores con los que tradicionalmente catalogamos a los vinos. Sin embargo, el vino naranja también existe y es más antiguo de lo que imaginas.

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El mundo del vino está lleno de sorpresas y descubrimientos constantes. Una de las últimas tendencias que se ha popularizado gracias a las redes sociales es el vino naranja que, contrario a lo que puedes imaginar, ni se elabora con naranjas ni es el nombre de una nueva variedad de Mimosa.

¿Qué es el vino naranja?

El vino naranja es una variedad de vino blanco que se elabora macerando de manera prolongada el mosto con los hollejos y semillas de las uvas. Dicho de otro modo, es un vino blanco que se elabora con la técnica del vino tinto, lo que produce un vino de color amarillo oscuro a naranja que suele ser un poco turbio.

Este tipo de vino es extremadamente diferente en apariencia, olor y sabor a los vinos tintos, blancos y rosados, por lo que muchos enólogos han comenzado a considerar el naranja como “el cuarto color del vino”.

Un poco de historia

La historia de este vino inició hace casi 5000 años en Europa del Este, particularmente en países como Georgia y Eslovenia. En estas regiones, el vino se fermentaba en vasijas de terracota o ánforas conocidas como Quevris o Kvevri.

Vasija de terracota (quevri) utilizada en Georgia para la elaboración de vino naranja. Fuente: Wikimedia Commons.

Vasija de terracota (quevri) utilizada en Georgia para la elaboración de vino naranja. Fuente: Wikimedia Commons.

Este proceso, que aún se practica en el país, se realiza de la siguiente manera: las vasijas se entierran en el suelo y dentro de ellas se vierte el mosto, el cual no ha sido filtrado para separar los hollejos y las semillas de las uvas; las vasijas se sellan y dejan reposar de cinco a seis meses, después su contenido se decanta y embotella. El Kvevri vacío puede reutilizarse, para esto es necesario lavarlo, esterilizarlo con cal y recubrir su interior con cera de abejas.

Kvevri enterrados en la vinícola Chateau Zegaani, Tbilisi, Georgia. Fuente: Wikimedia Commons.

Kvevri enterrados en la vinícola Chateau Zegaani, Tbilisi, Georgia. Fuente: Wikimedia Commons.

Un vino olvidado

Uno de los principales motivos por los que esta variedad de vino cayó en el olvido es la dificultad de su elaboración. Enterrar las vasijas implica un gran trabajo, además, una vez enterradas es difícil controlar variables como la humedad y temperatura que pueden modificar sus características organolépticas. Otra de las razones por las que, generalmente, el jugo de las uvas blancas no se deja macerar por tanto tiempo junto a sus pieles y semillas es por la facilidad con la cual se pueden producir defectos que afectan negativamente la calidad del vino. Esto hace que producir vino naranja sea especialmente difícil, y mayor esfuerzo implica directamente un mayor precio.

Por muchos años, el vino naranja permaneció como una especialidad local que unos cuantos enólogos de sureste de Europa dominaban. Hasta hace algunos años, términos como “vino podrido”, “calcetines mojados”, “chucrut” (platillo alemán elaborado con col fermentada), y “jugo de madera” eran utilizados para describirlo.

Sin embargo, gracias al desarrollo tecnológico, en la actualidad es posible producir vino naranja sin utilizar vasijas de barro. Años de experimentación han permitido la producción de vinos de mayor calidad que han comenzado a ser reconocidos oficialmente por las asociaciones de productores.

Características y maridaje

Los enólogos alrededor del mundo a menudo utilizan los términos “robusto” y “meloso” para describir los principales aromas percibidos en este vino. Otros igual de populares son los aromas a avellana, nueces, manzana, madera, enebro, masa madre y cáscara de naranja seca. En boca son más bien secos con taninos que se asemejan más a un vino tinto y una acidez que recuerda un poco el sabor de la cerveza.

La complejidad de sabores que puedes encontrar en los vinos naranja permite maridarlos con platillos igual de complejos como el curry, kimchi y el nato (soya fermentada). Dentro de la cocina mexicana, platos como el pipián y los tamales agrios son una buena opción. Los vinos naranjas también combinan con una amplia variedad de carnes como la de res y el pescado.

Recomendaciones

Hay ciertas reglas que debes de tener en cuenta al beber un vino naranja. La primera es que no deben servirse demasiado fríos; diez u once grados son la temperatura de servicio perfecta, de lo contrario sus taninos serán demasiado agresivos. La decantación también es recomendada por algunos enólogos a fin de retirar los sedimentos que muchas veces puedes encontrar en botella. Por último, ten presente al momento de servirlo que una copa de vino tinto resaltará más sus aromas que una copa de vino blanco.

Y tú ¿ya lo probaste? Si la respuesta es no, te recomendamos el Rover 2021 de Cava Garambullo, bodega ubicada en San Miguel de Allende, Guanajuato; o el Barrigón Oranch Charelo & Muscatel de Vinos y Licores Sabrosos de México, bodega orgullosamente queretana.

 

Por Ana Gabriela de la Rosa

 

Fuentes consultadas:

Madeline Puckette, Everything you want to know about orange wine, Wine Folly, (13/07/2023).

Alie Shaper, The orange wine comeback: Ancient technique enjoys a resurgence, Northforker, (13/07/2023).

Wines of Germany, Orange Wine – A polarizing type of wine, Viticulture & Winemaking, (13/07/2023).

Redaktion, Orangewein: Das Ende der nassen Socken, Slow Food Deutschland, (13/07/2023).

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