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Refresqueras mexicanas beben un gran trago amargo


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Los refrescos son bebidas gaseosas y saborizadas ingeridas cotidianamente por los mexicanos. De acuerdo con el Instituto Nacional de Salud Pública, nuestro país encabeza el primer lugar de su consumo con 163 litros, por persona al año.

Su alto contenido en azúcar, sodio y colorantes ha encendido focos rojos en las autoridades de nuestro país. Dichas autoridades hicieron un llamado para evitar su ingesta y, con ello, el desarrollo de enfermedades como la obesidad e hipertensión.

Pero ¿cuándo llegó esta bebida a México? De acuerdo con la Secretaría de Economía, la industria refresquera tiene su origen hacia fines del siglo XIX. Una de las primeras empresas del ramo fue La Montañesa, fundada en 1886. Con los años las bebidas carbonatadas evolucionaron, y en el siglo XX sabores como Mundet, Coca Cola, Fanta y Pepsi se abrieron paso en las mesas mexicanas.

Refresqueras mexicanas en el siglo XX

Para los años 40, las ciudades más importantes del país ya tenían bodegas para multiplicar la capacidad de distribución de las plantas. Entre otros avances, las refresqueras comenzaron a perfeccionar el envase de vidrio y las corcholatas. 

La apuesta para fomentar su consumo fueron los medios publicitarios. La industria comenzó a anunciarse en programas de radio, carteles, desplegados de prensa y a través de la decoración de comercios. El éxito de Coca Cola en México, con su estrategia publicitaria fue tan alto que se creó aquí la primera Planta de Concentrados, fuera de Estados Unidos.

Pronto, las refresqueras lograron introducirse a los hogares de las familias y su publicidad también alcanzó el mundo de las artes: en 1950 la marca de refrescos Coca Cola apareció en la película de Los Olvidados, del director Luis Buñuel, y Frida y Cristina Kahlo fueron retratadas por el fotógrafo Nickolas Muray en la cocina de la Casa Azul, con este producto sobre la mesa.

 
More Tacos, Etc., NYC
 

Entre el año 1989 y 2006 el consumo de refrescos per cápita aumentó en 60%. En el año siguiente, el volumen de venta de refrescos y aguas carbonatadas alcanzó los 16 mil 940 millones de litros. 

De acuerdo con la Organización Panamericana de Salud, la edad con mayor consumo de estas bebidas se concentra entre la población de 12 a 39 años. El número se eleva en el grupo de 19 a 29 años.

Refresqueras mexicanas: la polémica y su futuro

El pasado 21 de julio el subsecretario de Salud, Hugo López Gatell, afirmó que al igual que el consumo de bebidas azucaradas están relacionadas con enfermedades cardiovasculares, mismas que representan el 7% de las muertes al año.

El “veneno embotellado”, como lo nombró el subsecretario, provoca que las personas estén “insanas” y tengan efectos nocivos en su salud.  Ante estos señalamientos, la Asociación Nacional de Refrescos y Aguas Carbonatadas (ANPRAC) acusó al subsecretario de “satanizar a su sector” y colocan a la industria refresquera como “un enemigo público a quien responsabilizan de la crisis sanitaria que enfrenta el país por el Covid-19”. 

Según el Poder del Consumidor, una botella de 600 mililitros contiene 12 cucharadas cafeteras de azúcar, lo que cubre de 180 a 252% del contendido que un adulto debe consumir durante todo el día. La ingesta de cantidades tan elevadas se asocia a padecimientos como la hipertensión, cardiopatías, obesidad, disfunción hepática y problemas con el páncreas.

112/365 1 can of coke = 39g sugar

Futuro incierto para refresqueras

Los refrescos han sido acompañantes de los platillos mexicanos. Las carnitas son cocinadas con refresco de cola. Las bebidas carbonatadas también forman parte de una cantidad importante de cocteles. Sin embargo, ante las cuestiones en el tema de la salud, el futuro de las refresqueras es incierto. La industria refresquera en México respondió y aunque no hay una solución clara, lo mejor es que como consumidores moderaremos su ingesta y mantengamos una dieta adecuada.

Por Evelyn Castro

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