¿Qué hace que el vino sea tan caro? Guía para elegir la botella ideal

El alto precio de venta del vino es uno de los principales factores por los que los consumidores eligen otras bebidas alcohólicas en un restaurante o tienda. ¿Pero qué hace que un vino sea caro, por qué no todos lo son y cómo se justifican botellas de más de diez mil pesos?

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Muchas veces, decidimos comprar una botella de vino, ya sea para disfrutar un momento especial en un restaurante o para acompañar una cena hecha en casa, pero, al enfrentarnos con una lista de precios y ver que las opciones más baratas rondan en varias centenas de pesos, solemos decantarnos por un paquete de cervezas, algún destilado o dos botellas del vino más barato del anaquel. 

Y es en esas ocasiones cuando uno se pregunta cuál es la razón detrás de los precios tan elevados del vino en las tiendas —y ni se diga en los restaurantes—. Si realmente existe una relación directa entre la calidad del líquido contenido en la botella y su precio, o si se trata de una forma de alejar al consumidor novato y mantener el consumo de vino dentro de un selecto círculo de conocedores. 

Recientemente, platicamos con Sophie Avernin, reconocida sommelier mexicana que estuvo presente en la edición 2023 de Oficios Culinarios, y nos contó sobre la importancia de romper con esta y de ayudar a los consumidores a sobrepasar la barrera de precio; porque no, el vino no siempre tiene que ser caro. Exploremos juntos los factores que hacen que un vino sea caro y descubramos cómo podemos probar excelentes vinos sin acabarnos la quincena. 

Uvas caras, vinos caros 

El primer factor que eleva el precio de venta de un producto es la materia prima y, en el caso del vino, la materia prima será siempre la uva. Las uvas crecen en las vides y, si bien no existe un mercado de semillas como sucede en otros productos agrícolas, el cuidado de plantas con varias décadas de vida productiva se traduce en mayores costos por kilogramo. Aunado a esto, cuando se sabe que un terreno produce uvas de buena calidad, su demanda sube y, por lo tanto, su valor también. 

Históricamente, las uvas francesas tienen un mayor valor en el mercado que las del resto de los países productores de Europa. Esto es, sólo las uvas, antes de convertirse en vino. Por lo tanto, de entrada, un vino francés tendrá en promedio un precio más elevado que un español, italiano o alemán. Tener esto en cuenta nos ayudará a elegir un vino más económico al momento de elegirlo en el supermercado. 

Métodos, técnicas y tecnología 

La experiencia con la que cuenta el productor sobre el trabajo de las uvas y las características que ofrece su tierra se suman a los procesos de recolección (algunos más laboriosos o intensivos que otros) y la tecnología con la que la bodega dispone para aumentar el costo por litro de vino. 

Por otro lado, el estilo de vino que se esté produciendo también genera una diferencia en los costos; un espumoso es más difícil de producir que un vino tranquilo, y un vino con crianza aumentará exponencialmente su valor con el tiempo, con respecto a uno joven. 

En este aspecto, destacan casos como el de los vinos naturales, en los que se utiliza la menor intervención humana posible y se deja a los vinos actuar como si estuvieran en la naturaleza. Se trata de producciones pequeñas que suelen ser propias y que se cuidan al máximo desde la planta hasta la botella, y que suelen tener precios bastante elevados. 

El año cuenta 

Ese número que los productores suelen incluir orgullosamente en su etiqueta y que, por lo general, acompaña al nombre del vino en la carta de un restaurante no sólo sirve para saber qué tan viejo es el vino que estás a punto de descorchar. En algunas regiones, especialmente las más populares de países como Francia y Estados Unidos, los expertos califican la calidad de la producción de cada año de acuerdo con distintos factores. 

Cuando se sabe que una añada de cierto vino resultó sobresaliente, la emoción crece y los vinos producidos en ese año se vuelven más difíciles de conseguir y, por lo tanto, más caros. Irónicamente, esto no siempre significa que al consumidor final le vaya a parecer sobresaliente dicho vino, por lo que podrías terminar pagando un extra sin disfrutarlo de manera proporcional. 

Reputación y mercadotecnia 

Por último, llegamos al factor más escabroso detrás del precio del vino: la reputación de una bodega y el marketing que la respalda. En el mundo existen bodegas antiguas que han producido vinos muy apreciados por los expertos año con año. Estos vinos se mueven en círculos en los que se venden por cajas en subastas millonarias, incluso antes de que los compradores puedan probarlos; sin mencionar la escasa probabilidad de encontrarlos en la vinatería de la colonia o hasta en el restaurante más exclusivo de la ciudad. 

Pero en ocasiones, bodegas pequeñas, emergentes o casi desconocidas encuentran la manera perfecta de llegar a su público ideal a través de una etiqueta bonita, un color agradable o una exitosa campaña en redes sociales, y se convierten en una sensación que les permite subir poco a poco sus precios aparentemente de manera injustificada. Simplemente porque pueden. 

Cómo evitar vinos caros 

Conocer todos los factores que están detrás de un vino caro en el supermercado o restaurante nos ayuda a evitar pagar por productos que no cumplan con nuestras expectativas. A continuación, te compartimos algunos consejos para no romper el cochinito al momento de elegir un vino: 

Establece un presupuesto. Tener un aproximado de cuánto queremos y podemos gastar es muy importante. Pide ayuda del personal de la tienda o restaurante y hazles saber si el vino que te están recomendando es demasiado caro para ti. 

Intenta lo desconocido. Si nunca has escuchado la región o creías que en ese país no se produce vino, ¡pruébalo! Lo más probable es que estés ante una joya a muy buen precio. 

No caigas en trucos. Si la etiqueta te parece muy bonita o lo viste anunciado en redes sociales y el precio te parece elevado, no lo hagas. Es mejor optar por clásicos infalibles que irte con un mal sabor de boca y menos dinero en la cuenta. 

Prueba, prueba, prueba. El único vino caro es el que sabes que no vale la pena porque ya lo probaste, pero tal vez haya uno que te guste mucho y por el que valga la pena ahorrar un poquito más. 

Visita nuestra sección de Etiquetas. En Larousse Cocina nos damos a la tarea de recopilar nuestras etiquetas favoritas de México y el mundo para que sepas qué vino elegir, ve todas nuestras recomendaciones en nuestro sitio de maridaje y vinos. 

El vino es, sin duda, un producto apasionante en el que vale la pena invertir tiempo y recursos, pero también es un mundo en el que no es necesario desembolsar grandes cantidades de dinero para tener una experiencia memorable cualquier día de la semana. 

Por Gonzalo G. Ehnis 

 

Fuentes consultadas: 

Díez, Jesús. El ABC del vino, Ediciones Larousse, p. 125 

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