Vinos Pijoan, el renacer vinícola en Baja California

Pau Pijoan es uno de los pioneros en el mundo del vino en Valle de Guadalupe que inculcó a su familia el amor por esta zona productora de Baja California, haciendo una enología que sigue marcando pauta.

Cultura culinaria

La experimentación y el orgullo de hacer vino es lo que en 2002 marcó el camino de Pau Pijoan, hoy uno de los pioneros en el renacer vinícola de México, en Baja California. Su bodega, Vinos Pijoan produce desde entonces Leonora, la primera etiqueta que creó en La Estación de Oficios del Porvenir, conocida como La Escuelita, un espacio fundado por el enólogo Hugo D’Acosta, enfocado en el aprendizaje de los oficios regionales relacionados con las uvas y las vides. 

Nace su bodega de vinos 

Tras Leonora, —una mezcla de Cabernet Sauvignon y Merlot—, este veterinario de profesión que usó el nombre de su esposa como inspiración, siguió construyendo su historia hasta crear su Línea Familiar que sumó Silvana, un vino blanco, y los tintos Paula y Doménica, todos en honor a sus hijas. 

“Decidí meterme a los vinos como una afición, luego fue pasión y ahora es el negocio y la vida mía y de mis hijas”, cuenta Pau Pijoan, quien añadió a su línea de vinos otros como Julius, o Mara que fue hecho en memoria de su madre y hermana. 

Pau Pijoan fundador de Vinos Pijoan, en Valle de Guadalupe

Pau Pijoan fundador de Vinos Pijoan, en Valle de Guadalupe

Sin duda, la enología llegó para Pau en un momento de catarsis, a sus 40 años, y el resultado fue esta línea y una nueva: Convertible, hoy un clásico entre las etiquetas existentes en México. “Cuando comencé a elaborar vino estaba en una crisis de la edad, cuando te aburres de lo que haces y muchos hombres se compran un convertible rojo. Yo no compré ninguno, mejor hice un vino y sigue conmigo. Su principal base es la uva Ruby Cabernet que nadie quería en esos tiempos, y años después apareció el Convertible Rosa a partir de Zinfandel”, recuerda Pijoan. 

A la par del surgimiento de sus líneas, se hicieron de un terreno con unas pequeñas casas que con el paso del tiempo se convirtió en su bodega, hoy abierta al público y enclavada en la Carretera El Tigre Km.13.5, Rancho San Marcos, Poblado Francisco Zarco. 

La bodega Vinos Pijoan se ubica en el poblado Francisco Zarco

La bodega Vinos Pijoan se ubica en el poblado Francisco Zarco

Abren nuevos caminos 

La parte experimental de los Pijoan se inauguró con Collage. “Por ejemplo, en 2023 al Collage Blanco le pusimos algo de Zinfandel molido y prensado que no dejó ningún color rosado, es decir, siempre estamos experimentando con lo que la tierra nos da”. 

Sus tres hijas heredaron ese espíritu curioso, experimental y, sobre todo, con apego a la tierra que las vio nacer. “Con mi hija Silvana iniciamos hace años en los vinos naturales, el primero que salió se llama Vino Pelón, una mezcla de lo que da el viñedo y sin aditivos, siendo pioneros en esta clase de enología en la zona y en el país”. 

Silvana ha generado etiquetas como Árbol de Fuego y recientemente La Poubelle, Pobre Diabla y Cochinero

Silvana ha generado etiquetas como Árbol de Fuego y recientemente La Poubelle, Pobre Diabla y Cochinero

Al entrar Silvana de lleno a esta forma de crear vinos hace siete años, Vinos Pijoan abrió su panorama. “Soy la menor, me tocó crecer entre vendimias, pero cuando me fui a CDMX a estudiar danza y sommelier entendí que debía probar otras regiones y clases de vino y al final me pareció que algo faltaba, fue cuando me topé con los vinos naturales”, comparte Silvana, que a su regreso se metió de lleno a la producción para continuar con el trabajo que su papá inició y a la vez encontrar su propio estilo. 

La enología de Pau Pijoan se ha caracterizado por etiquetas icónicas como Leonora, que ahora se complementan con la visión de Silvana, su hija

La enología de Pau Pijoan se ha caracterizado por etiquetas icónicas como Leonora, que ahora se complementan con la visión de Silvana, su hija

“Poco a poco este mundo la atrapó más, al igual que la agricultura regenerativa, natural y los vinos de mínima intervención. Comencé a apasionarme y entendí que los vinos no eran ni rosados, blancos o tintos, sino un sinfín de posibilidades y gamas de expresión. 

“Yo con formación artista, que es diferente a la de mi papá más científico, busqué fertilidad creativa en la fermentación y así comenzamos. Después nació vino Pelón, pero el que considero mi primer vino natural es Árbol de Fuego, pues Pelón también fue y es un área de exploración entre mi papá y yo”. 

Estos viñedos siguen principios regenerativos y biodinámicos

Estos viñedos siguen principios regenerativos y biodinámicos

Año con año Silvana sigue buscando en esta enología, de la que salen opciones como La Piquetta que no es un vino como tal, “sino un té de las pieles de la uva; ligera”, dice Silvana, “no lo inventamos, se hace desde la época greco-romana; muy popular en Francia para auto consumo y a mí me fascinó”.  

Otros de los productos que Pau crea con Silvana y Paula son los vermuts siguiendo con la idea de aprovechar los subproductos, en este caso los “lodos”, jugos que quedan después de hacer vino blanco o rosado, una bebida muy catalana como los orígenes de Pijoan. Aquí Paula y su expertís en plantas nativas entraron en acción pues usan salvias locales y algunas plantas que crecen en la zona como hinojos, romeros, hoja santa, proyecto en el que invirtieron 4 años para lograr lo que buscaban. “Recientemente sumamos la Mistela, otro vermut de vino y mosto de Moscato Canelli, Sauvignon Blanc, Chenin Blanc, Zinfandel y Grenache; son etiquetas que tienen más de 17 extractos botánicos de plantas nativas y silvestres”, resalta Silvana. 

Esta bodega tiene degustaciones abiertas al público que puedes reservar

Esta bodega tiene degustaciones abiertas al público que puedes reservar

“El valle es nuestra casa, llevamos casi dos décadas sin intervención química en el viñedo siguiendo principios orgánicos y biodinámicos (sin certificación) y lombricultura. A la par hemos generado un microsistema de plantas nativas de Baja California, y más que nunca es un proyecto familiar, donde Silvana, Paula y Doménica, encargada de ventas, entienden y viven la responsabilidad de cuidar esta tierra, pues los vinos serán el resultado de ese cuidado”, concluye Pau. 

Por Wendy Pérez 

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