Nota

Alimentos ricos en probióticos

Autor:

Fecha:

0 votos, promedio: 0,00 de 50 votos, promedio: 0,00 de 50 votos, promedio: 0,00 de 50 votos, promedio: 0,00 de 50 votos, promedio: 0,00 de 5 0 votos
Calificar o comentar

Los probióticos son microorganismos que, según su especie bacteriana y al consumirlos en cantidades adecuadas, ayudan contra la gastritis y colitis; mejoran la digestión y fortalecen la flora intestinal.

Estas bacterias ácido lácticas no son tóxicas, al contrario, son benéficas para la salud y útiles para la fermentación. Existen diferentes medicamentos y suplementos que las contienen, pero también pueden encontrarse en algunos alimentos.

Los búlgaros, son comunidades microbianas que tienen la apariencia de pequeños nódulos similares a la coliflor, son de color blanco y se alimentan de leche entera para producir kéfir. Éste es un producto lácteo parecido al yogur, está fermentado por un conjunto de levaduras y bacterias; si sus ciclos de alimentación-fermentación están cuidados, los búlgaros, se pueden reutilizar varias veces. Para mantener un cultivo de búlgaros se recomienda almacenarlos en tarros de vidrio con tapa, cubrirlos con leche y alejarlos de la luz directa.

Al ser microorganismos vivos, debe destaparse el frasco donde son almacenados al menos dos veces al día para que el gas que producen sea liberado. La leche debe separarse de los búlgaros y tendrá una consistencia viscosa. Ésta puede tomarse sola, o con fruta licuada y azúcar. Reserva y lava los búlgaros inmediatamente para volver a comenzar el ciclo.

Los probióticos también se encuentran en el yogur: un lácteo rico en calcio y proteínas que ayuda a fortalecer el sistema inmunológico y a controlar el apetito. Se recomienda que éste sea sin azúcar y se almacene todo el tiempo en el refrigerador.

Pese a que suele confundirse el kéfir con el yogur –pues ambos se hacen con leche y pasan por un proceso de fermentación– la realidad es que son productos completamente diferentes.

Una de sus diferencias es el tiempo de fermentación, mientras el kéfir tarda de 14 a 19 horas, el yogur únicamente necesita 3. El proceso extendido de fermentación ocasiona que el kéfir contenga una mayor cantidad de probióticos.

Además, el kéfir al ser producto de una fermentación lacto-alcohólica, tiene un sabor más intenso y fuerte que el yogur, que es de fermentación láctica, y su consistencia tiende a ser más líquida, lo que hace que su digestión sea menos pesada.

La kombucha también es una bebida rica en probióticos preparada mediante la fermentación. Su método de elaboración es parecido al del kéfir, pero en este caso se utiliza té negro en vez de leche como alimento.

Para su preparación es necesario infusionar hojas de té en agua hirviendo, luego retirarlas y añadir azúcar. Para iniciar el proceso de fermentación se añaden fragmentos del hongo kombucha y se deja reposar a temperatura ambiente de siete a diez días.

El sabor de la kombucha es dulce, pero está listo para su consumo hasta que torna ácido, en este momento se retira el hongo. Este hongo chino puede ser encontrado en tiendas de productos naturales, y se vende con sabores variados y con condimentos. También lo encuentras como SCOBY por sus siglas en inglés Symbiotic Culture of Bacteria and Yeast.

Otros probióticos son las verduras fermentadas como el chucrut, un alimento rico en vitamina C, lactobacilos y bifidobacterias. Se prepara con col blanca cortada en tiras finas, vinagre, sal y especias; y el kimchi, un platillo proveniente de la comida asiática, fermentado de col, rábanos, cebollas y chiles, rico en calcio y vitaminas A, B y C.

Los probióticos son necesarios para mantener nuestra flora intestinal equilibrada, y si los combinas con otros alimentos, pueden ser parte de una dieta balanceada. ¿Los has probado?

Cargando…