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El guaje, recipiente de la naturaleza


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Guajes, bules, acocotes, calabazos, tecomates, no importa cómo le llames; seguramente los has visto, e incluso, es probable que tengas alguno en tu casa. Aquel contenedor hueco que parece una fruta seca, de distintas formas y tamaños es un utensilio antiquísimo, pero muy útil, ¿conoces su origen y sus usos?

Los guajes generalmente se hacen del fruto de la cucurbitácea Lagenaria siceraria, mismo que sólo puede ser consumido cuando está inmaduro. Otros frutos menos comunes para hacerlos provienen de las plantas Leucaena esculenta, Crescentia alata Crescentia cujete.

Cuando el fruto alcanza los 30 cm es desecado, posteriormente se abre y se retiran las semillas y restos de pulpa de su interior. Generalmente es utilizado como recipiente para transportar líquidos como agua, pulque, aguamiel, entre otros, o para almacenar semillas y plantas; incluso en la península de Yucatán se utiliza para guardar y conservar las tortillas calientes, y es conocido con el nombre de lek.

De la parte inferior se obtienen las jícaras, palabra que viene del náhuatl xicalli, éstas se utilizaban como vasos y como unidad de medida; en algunos códices es posible observar ilustraciones de jícaras con polvo de oro o pigmentos junto con los numerales que designan la cantidad que debía ser entregada como tributo al Imperio mexica. En los estados de Michoacán y Oaxaca es posible encontrar ejemplares de jícaras decoradas con la técnica del maque, que consiste en la aplicación de una pintura al óleo elaborada con la mezcla de una cera, extraída del insecto llamado aje, con aceite de chía o de chicalote, luego se combina con tierra y pigmentos para darle color.

 

Bebida de cacao en jícara

Además de recipientes y jícaras también se elaboraron con este fruto, aunque en menor medida, pipetas, coladores y cucharas; se han encontrado restos de estas últimas en el Norte de México.

Contrario a lo que muchos podrían pensar, esta planta no es nativa de América. La Lagenaria siceraria es considerada una de las primeras especies domesticadas por el hombre y se estima que su cultivo en África data de los 4 000 y 5 000 a. C., en Asia cerca de los 6 000 y 10 000 a. C. y en México se ha cultivado desde tiempos precolombinos. Se considera que su llegada al continente americano fue producto de la dispersión natural de semillas, a través de corrientes marinas.

Como puedes ver, los guajes son tan sorprendentes por sus diversas formas y tamaños, existen los pequeños que se usan para beber mezcal o los grandes que a veces ni con los dos brazos se pueden cargar, los hay en forma de cantimplora o de calabaza a la que se le ha colocado una tapa del mismo material. Si encuentras algún vendedor de guajes mientras caminas por el mercado, no dudes en comprar alguno ya que son recipientes naturales y duraderos, apoyarás a los vendedores locales y además lucirán maravillosos en tu hogar.

Por Paola Quiroz

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